Roboré

Robore nació como una pascana – palabra de origen quechua que significa etapa o parada en un viaje – que poco a poco se fue haciendo popular  como punto de descanso en la transitada  ruta de San José de Chiquitos  a Puerto Suárez. <!–more–>Fue el 25 de octubre de 1916, festividad de Cristo Rey, hoy patrón de Roboré,  cuando el Dr. Ángel Sandoval  estableció en ese punto, junto al río Robore,  un núcleo de colonización y una base de aprovisionamiento civil y militar que años más tarde pasaría a  convertirse  en  Villa Castelnau, en honor a Castelnau, un explorador francés que estuvo en Bolivia en el año 1843.

Casi tres décadas después,  en 1947,  Villa Castelnau  fue elevada al rango de cantón y cambió su nombre  por el de Roboré, que en lengua indígena significa “piedra redonda” por la particularidad de las rocas que arrastra el Río Roboré durante sus crecidas.

Frente a la iglesia Cristo Redentor, inaugurada en 1936, se extiende la plaza Dr. Ángel Sandoval, la plaza principal alrededor de la cual comenzó el desarrollo urbano de Roboré, que pronto se hizo famosa por la frondosidad de sus paquíos. Uno de los troncos de estos legendarios árboles, destruido por un accidente aéreo en 1979, fue tallado por los prestigiosos artistas chiquitanos César Lara y Ernesto Limpias, y hoy está considerado como uno de los símbolos de este  municipio cruceño.

Esta talla en madera representa la  historia de Roboré. En ella podemos admirar desde unos brazos que simbolizan la “Mano de Dios y del Hombre”, a la figura del fundador, el Dr. Ángel Sandoval,  pasando por motivos que aparecen en pinturas rupestres encontrados  en la zona, o una mujer ayorea que representante de la comunidad indígena.

A una distancia de unos 1500 m. de la plaza principal se encuentra la Ermita La Buena Madre, un lugar de oración y peregrinación.  Desde allí se puede caminar por un sendero señalizado hasta el conocido Gran Arco de Piedra para disfrutar de una vista panorámica de Roboré.

Otro de los lugares de interés es el centro de artesanías “Mujeres Unidas para Crecer”, un emprendimiento que reúne el trabajo artesanal de alrededor de 70 socias mujeres de los barrios y comunidades del municipio. Allí pueden adquirirse artesanías en cuero, en lana, en madera y otros materiales locales, que en su mayoría recrean las pinturas rupestres encontradas en la zona.

Uno de los grandes atractivos de Roboré son  sus balnearios naturales o las caídas de agua de los diferentes ríos de agua  cristalina que atraviesan el municipio.

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